¿Una vida llena de amor? Sí, es posible

No conozco a nadie que no desee una vida llena y rodeada de amor.

Para que ese deseo se haga realidad, el primer paso se inicia dentro de uno mismo:

No es esperar a que sean los demás los que llenen tu vida del amor que deseas -eso está fuera de tu control-, sino que tú mismo puedes ser una visión y fuente de amor, y darte ese amor que anhelas -algo que depende completamente de tí-.

Como dijo una vez Gandhi: «Sé el ejemplo que quieres ver en el mundo».

Si quieres sentir y recibir amor, y construir una base de autoestima sólida:

  1. Dáte primero amor a tí mismo, llénate de amor y trátate tú a tí como te gustaría que te trataran los demás. Quererte y cuidarte no es egoista, es una necesidad básica que solo tú sabes como mejor dártela. Da un ejemplo a los demás sobre qué es cuidarse con amor para tí via el auto-cuidado. Enséñales lo que necesitas y cómo. Desde la humildad y amor incondicional.
  2. Una vez ya hayas cogido el hábito y la práctica de ser amor para contigo misma, del auto-cuidado, puedes practicar el ser visión y fuente de amor y paz para los demás y en tu mundo. «Siendo el ejemplo que quieres ver en el mundo».

Se dice que la distancia más corta entre dos puntos («Dónde estás ahora» y «Dónte te gustaría estar») es simplemente y sencillamente, una intención. Y la verdad no podía estar más lejos en lo que se refiere a vivir una vida llena de autoestima y rodeada de amor. El punto de partida o fundamento de una vida llena de amor es el deseo y el compromiso interno de ser una fuente de amor, para sí y para los demás. Sin excusas.

Nuestra actitud, nuestras decisiones, nuestros actos de bondad, nuestras sonrisas hacia los demás y la vida sin razón concreta… pueden estar todos dirigidos por la intención firme y compromiso de ser amor, para tí y para los demás. Y así, sanar vínculos. Y crearte la vida llena de amor y paz que deseas.

En el curso de «Danza liberadora«, practicamos un tipo de danza meditativa que nos permite reconectar con nuestra propia fuente de amor interior. Y nos anima a vivir desde ese lugar puro, auténtico, y bello.

Te lanzo un reto: La próxima vez que te sientas frustrado de la falta de amor en tu vida o en tu entorno, prueba lo siguiente: Olvídate del mundo, de las personas y de lo externo por unos minutos, de todas aquellas razones externas que tu mente indica como razones de tu frustración. En su lugar, pausa y mira dentro de tu corazón, dentro de tí: ¿Puedes convertirte en una fuente de Amor aún más grande? ¿Puedes generar pensamientos y vibraciones de amor y bondad hacia tí y hacia los demás? ¿Puedes expandir estos pensamientos de amor y bondad hacia el resto del mundo, incluso hacia aquellas personas que sientes que no lo mereces?

Al abrir tu corazón a la posibilidad de un amor mayor, y al poner tu foco en convertirte tú en fuente de amor (en lugar de tener tu foco en «recibir» el amor), estás tomando un gran paso hacia una vida rodeada de amor. También descubrirás algo maravilloso: Cuanto más amor das, más amor recibes. Al poner énfasis en ser amor (algo que está bajo tu control) y no en recibir amor de los demás (algo que no está bajo tu control), te sentirás más amado, seguro y fuerte. Contribuirás a una mayor autoestima y sensación de plenitud interior. Y sentirás que ya estás recibiendo ese amor que necesitas.

Porque todo empieza dentro de tí, y todo lo que necesitas ya lo tienes, hoy, dentro de tí. Incluso ese amor.

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