¿Qué tal si te dijera que el modelo de felicidad que nos transmiten desde pequeños y que “se respira” permanentemente en la sociedad está tergiversado? Por no decir que, en realidad, ¡está completamente al revés!
Nos transmiten (y crecemos creyendo) que trabajar duro es sinónimo de lograr gran éxito. Y que luego, gracias a ello, nos sentiremos felices (…y “de por vida”). Nos transmiten que la felicidad se encuentra fuera y que la lógica de la felicidad, que el orden “consecuente”, es como sigue:

Pero… la vida real, la que se siente dentro de uno mismo y se acumula en el cuerpo a través de mensajes, no entiende de esas lógicas, ni de esos ritmos. Uno puede o no puede sentirse feliz, con o sin notas excelentes, con o sin horas extras, con o sin lo que superficialmente la sociedad entiende como “éxito”.
En realidad la felicidad se encuentra dentro de uno mismo.
No es algo dependiente de algo externo…
Y además, el orden de este modelo está roto.
¿Qué ocurre en realidad la mayoría de las veces?
Haces un trabajo formidable (a veces más por tu jefa y los demás, que por ti misma), tienes un gran éxito y te reconocen (o tal vez no) tu formidable esfuerzo y, pasado un rato (a veces tan solo un instante, a veces unos meses, a veces unos años) en lugar de sentirte feliz, simplemente sientes que falta algo. Ese sentimiento se desvanece o a la que alguien te critica, te sientes FATAL. Entonces, ahora estudias para el próximo trabajo, el próximo título, la próxima promoción. ¿Por qué detenerse en Directora cuando una puede ser vicepresidenta muchas veces a costa de la vida personal? ¿Por qué detenerse en un piso cuando uno puede tener una casa? ¿Por qué detenerse en una casa cuando uno puede tener una casa con jardín? ¿Porque detenerse en una casa con jardín cuando uno puede tener dos casas? ¿O tres y cuatro autos? Como si nunca fuera suficiente. Como si siempre se necesitará más una vez saboreado ese “caramelo” (según lo que la sociedad entiende como el éxito).
Con esa perspectiva, nunca llegamos a una felicidad estable, interna, sólida, permanente.
Vivir creyendo en ese modelo de felicidad, sigue dejando vivo dentro de tí un sentimiento de frustración y vacío constante (o bien, te empuja a sentirte llena y completa sólo muy efímeramente), como si faltara «algo».
Y no me refiero a conformarse con la realidad si uno sueña con obtener algo.
Me refiero a dónde es que pones el foco, a cuál es el motor de tus acciones y decisiones: ¿Lo externo, o lo interno?
Volviendo al modelo aprendido de pequeños…
¿Qué sucede cuando sacamos la frase “Ser feliz” del final de la lógica aprendida y lo “pegamos” al principio de la lógica? Entonces, la lógica de la felicidad se lee en el siguiente orden:

Ahora todo cambia. ¡Todo cambia!
Si empezamos siendo felices, ocupándonos de nuestra bienestar interior primero, de cuidar nuestra energía vital y tanque de energía, entonces nos sentimos muy bien. Nos vemos muy bien. Hacemos ejercicio. Nos conectamos. ¿Y qué sucede? Terminamos haciendo un gran trabajo porque nos sentimos bien haciéndolo. ¿A qué conduce un gran trabajo? Gran éxito. Sentimiento interior masivo de logro, y llamadas telefónicas resultantes de tu padre diciéndote que está orgullosa de ti. Pero no lo has hecho por los demás, lo has hecho por ti, y eso aún promueve más tu propia sensación de satisfacción interior, y reafirmación.
Dicho esto, ¿en qué es lo primero en que una debe poner el foco y atención antes de poder ser feliz? Ser feliz. Sé feliz primero. Cuida de tu bienestar primero, de tu energía vital, de tu tanque de energía. ¡Sí!
¡Hacerte feliz es tu prioridad número 1!
Hacer de cuidar tu tanque de energía vital tu responsabilidad principal no es egoísta, ni un lujo o un capricho, es tu derecho universal.
Ser feliz abre tus centros de aprendizaje, estimula tus neuronas. Tu cerebro se iluminará como brillan las estrellas en un cielo nocturno sobre un campo lejos de la ciudad. Al ocuparte de tu felicidad primero, te sentirás bien, llena, completa, no necesitarás más, esa sensación de vacío desaparecerá, y desde esa sensación de bienestar interior, atraerás las oportunidades que te abrirán las puertas que deseas.
Y todo cobrará sentido, sintiéndote completa, enraizada, conectada, motivada, porque el vaso de energía que habrás llenado primero habrá sido el tuyo. Y el resultado de tu trabajo te importara mucho menos. No necesitarás de esa promoción, de esa nota excelente, de ese reconocimiento para ser feliz, porque “ser feliz” es tu primera prioridad, te reconocerás tú a ti mismo, te crearás esa sensación tú misma, y todo lo demás es consecuencia. Y sucederán cosas maravillosas.
Hacer de tu bienestar tu prioridad, pasa por priorizar tu tiempo para hacer deporte físico, para cuidar tu cuerpo, tus emociones y tu diálogo interior como necesitas, pasa por poner límites sanos, por saber decir Sí a ti, y No a todo lo que te quita energía; pasa por saber pararte a descansar cuando tu cuerpo lo siente: Priorizarte para sentirte bien y con energía, llena y completa, y así, poder disfrutar de tu vida como deseas y entregarte al trabajo y la familia desde la mejor versión de ti misma.
El filósofo estadounidense William James dice:
«El mayor descubrimiento de cualquier generación es que un ser humano puede alterar su vida modificando su actitud».
Recuerda: Tu actitud lo puede cambiar todo.
Tal vez ya habrás oído mil veces la siguiente frase: “La gente feliz no tiene lo mejor de todo. Sacan lo mejor de todo«. Me pirra.
Y con ella, te pregunto… ¿qué hace resonar en ti esta frase? ¿qué te invita a hacer?
PD: Si sientes que ha llegado la hora de priorizarte y amarte, descubre el programa de “auto-coaching” que ya ayudado a decenas de mujeres que se sienten ocupadísimas mundialmente: “Vuelve a ti”, un programa online al que te puedes apuntar cuando quieras desde donde quieras para, desde HOY*, volver a tu hogar, a ti misma, y recuperar lo más importante: Tú. Con tan sólo 5 minutos al día.
Con paz y amor,
Mercè
*A partir del día que te apuntas, recibirás un e-mail cada semana durante 10 semanas, con una práctica diferente cada semana, guiándote en el camino de la auto-escucha, del amor propio, de la confianza… porque ha llegado la hora de que te priorices y te tengas en cuenta. De volver a ti. ¡Especialmente diseñado para mujerazas sin tiempo para ellas!